Juguetes para aprender los colores

Juguetes para aprender los colores

Juguetes para aprender los colores

Hay una enorme variedad de juguetes para aprender los colores, muy interesantes y entretenidos que están pensados para que el niño aprenda jugando con juguetes educativos que son seguros.

Además, los juguetes didácticos están pensados y fabricados para cubrir las necesidades didácticas de cada edad. De modo que si no sabes qué adquirir, podrás consultar aquellos que se correspondan con la edad que tiene tu hijo y así tener una idea de lo que te conviene adquirir.

Bloques de construcción

Los bloques son aptos para muchos aprendizajes. Entre ellos, aprender los colores, ya sea que se hagan construcciones monocromáticas o multicolores.

Bloques para aprender los colores
Bloques de construcción para distinguir los diferentes colores

El niño tendrá la posibilidad de hacer múltiples construcciones que ampliarán su mundo en todos los sentidos. Favorecerá su creatividad y dará rienda suelta a su imaginación. Los bloques de construcción son si duda un recurso a tener en cuenta para desarrollar el aprendizaje de los colores.

Gomets

Los

Además, el hecho de que se puedan pegar y despegar, trabajan la motricidad fina y la coordinación óculo manual (ojo-mano). Otra ventaja de los gomets es que vienen en diferentes formas que también estimulan el aprendizaje del espacio de trabajo en la hoja.

Pinturas de colores

Las pinturas son uno de los juguetes para aprender los colores más efectivo ya que con ellas los niños no solamente conocen los colores puros sino que pueden mezclarlos y obtener colores nuevos.

Pintura es un buen recurso para estimular su creatividad
El aprendizaje de los colores a través de la pintura es primordial

Permiten la exploración y la experimentación con la gama completa de colores. Y, por supuesto, estimula su creatividad.

Plastilina

Jugar con plastilina es un gran placer para los niños porque les permite exteriorizar sus emociones y sus pensamientos. El niño crea su propio mundo a través de la plastilina y puede diferenciar los colores en ellas, haciendo sus creaciones más realistas.

Además reúne una serie de características que suponen una buenísima opción para enseñar los colores a un niño:

Estimula la motricidad

La plastilina estimula la motricidad fina necesaria para la escritura, para la utilización de tijeras y para el uso de los cubiertos cuando se come.

Desarrolla la coordinación

Desarrolla la coordinación óculo – manual o también llamada ojo-mano, que es la que colabora con el hecho de poder hacer lo que se piensa dándole la orden correcta a las manos.

Favorece la concentración

Favorece la focalización en lo que se está haciendo, permitiendo ampliar el tiempo de concentración.

Estimula la creatividad

Es un gran recurso para estimular la imaginación y la creatividad. Además su gran variedad de colores ofrece la oportunidad de realizar multitud de actividades para conocerlos y distinguirlos.

Recursos y juguetes para aprender los colores

Hay muchos recursos educativos para estimular el aprendizaje de los colores a través del juego. Por un lado, podemos clasificar objetos identificando los colores. Los objetos que pueden usarse son variados: desde objetos de uso cotidiano que el niño utiliza habitualmente a objetos o juguetes que se compren exclusivamente para este fin.

Es importante hacer estos juegos de manera regular para que el niño pueda interiorizar el aprendizaje. La paciencia y la constancia son los mejores aliados en este proceso.

Los juegos que permiten realizar clasificaciones estimulan la atención, la observación y desarrollan el pensamiento lógico. Las clasificaciones se pueden llevar a cabo de dos maneras dependiendo del nivel de dificultad que queramos ofrecer al niño:

  • Para una menor dificultad podemos establecer una pequeña ayuda. Por ejemplo, podemos mostrarle al niño un objeto de un color e indicarle que busque más objetos de ese mismo color.
  • Cuando el niño realiza el ejercicio anterior sin dificultad podemos complicarlo algo más. En este caso no le facilitamos ninguna ayuda. Es decir, no le mostramos ningún objeto de muestra que le permita recordar qué color es, sino que le nombramos el color para que busque objetos del mismo color.

Una forma distinta de clasificar es organizándola en el espacio tanto horizontal como vertical, esto cambia la perspectiva del niño y le obligará a ver los colores en las diferentes perspectivas.

Cuando ya esté acostumbrado a este tipo de juegos, se puede añadir más dificultad utilizando, por ejemplo, patrones de colores. Es decir, colocar objetos según un patrón dado. Por ejemplo, sería: primero, el rojo, segundo; el azul y tercero, el verde. De esta manera, irá creando secuencias de colores que ampliarán su poder de observación.

Frutas y verduras

Las frutas y las verduras también son una excelente fuente de colores a las que se podrá recurrir en este aprendizaje.

Actividades para aprender los colores
Identificar los colores de frutas y verduras para desarrollar el aprendizaje de los colores

El niño podrá pintar las imágenes de frutas mientras mira las reales, haciendo una concordancia entre los colores. Esta también es una forma de revisar el grado de aprendizaje que tiene de los colores.

Arcoíris

El arcoíris es un momento único que se produce en la naturaleza cuando llueve y sale el sol al mismo tiempo. Si tienes la oportunidad de mostrarle uno a tus hijos no pierdas la ocasión porque de esta manera, no solamente estarás mostrando los colores sino les estarás permitiendo vivir una experiencia en contacto con la naturaleza.

Es innegable que la naturaleza brinda una multitud de colores que también se pueden utilizar en el aprendizaje.

Una vez que los niños han visto el arco iris, lo pueden reproducir en papel usando pinturas, tizas o plastilina de colores.

Arco iris para practicar los colores
Reproducir los colores del arco iris es un buen ejercicio para reforzar lo ya aprendido.

Pompones

Los

Una actividad muy sencilla es la de utilizar vasos de plástico pintados de distintos colores y decirle al niño que coloque pompones del mismo color en cada vaso. Con los pompones además, se puede iniciar a los más pequeños en el aprendizaje de los números.

Etapas en el aprendizaje de los colores

Los niños comienzan a distinguir los colores alrededor de los 12 meses de edad. A partir de los 2 años, pueden nombrar cada uno de ellos. A partir de los 4 años ya han completado el aprendizaje de los colores y saben identificarlos y aplicarlos en su día a día.

Es posible que al principio, algunos colores similares les supongan un reto al niño. Pero, esta dificultad desaparecerá a medida que vaya aprendiendo y practicando los colores.

Existen muchos recursos y formas para estimular el aprendizaje de los colores. La mayoría de ellos son objetos que tenemos a mano en nuestro día a día. Por ejemplo en la cocina, en el cuarto de juegos, etc… y hacer uso de esta posibilidad es el primer paso para estimular la percepción de los colores.

Colores para distinguir los colores
Un niño comienza a distinguir los colores a partir del año de edad

Así mismo, pueden utilizarse juguetes para aprender los colores ya que los niños memorizan y aprenden con mayor facilidad si se hace a través del juego.

En el aprendizaje de los colores podemos distinguir 3 etapas muy bien diferenciadas:

Primera etapa

Existe una primera etapa dónde el bebé puede percibir los colores, pero no los distingue

Segunda etapa

Más adelante, en una segunda etapa, el niño comienza a distinguir los colores. Sin embargo, todavía no tiene el conocimiento necesario para saber que son distintos unos de otros.

Tercera etapa

En la tercera etapa, el niño aprende los colores y, además, sabe aplicarlos a objetos de uso cotidiano.

Los colores enriquecen el mundo de los niños y su aprendizaje los estimula en el desarrollo de la percepción y de las emociones. Al colorear, los pequeños dejan volar su imaginación y utilizan su creatividad para lograr su propósito.

Los colores tienen también una importante función dentro de la sociedad en la que vivimos. Los mismos nos muestran señales de peligro o de advertencia, influyen en nuestras emociones e incluso condicionan nuestra forma de vestir. Por eso, su aprendizaje cumple también una función social. Así, los niños irán adquiriendo también este conocimiento y una vez aprendan los colores, les resultará mucho más fácil localizar y entender estas nuevas señales fuera de su entorno.

¿Cuándo debe un niño aprender los colores?

En la etapa que va de los 12 a los 18 meses, el niño comienza a hacer las primeras identificaciones. Este es el momento de comenzar a incorporar frases como “te estoy bañando con la esponja amarilla”, “te doy una pelota azul”, “estamos jugando con un bloque rojo”, etc.

Este trabajo puede comenzar a partir de los 14 o 16 meses cuando el niño comienza a tener pequeños períodos de atención. Los padres tendrán que ser pacientes y constantes para que el estímulo dé resultado.

Poco a poco, el niño comenzará a diferenciar los colores e irá pasando por los procesos ya descritos: percibir los colores, distinguir los colores y diferenciar los colores. En esta última etapa, el niño ya puede comparar y además, relacionar diferentes objetos del mismo color.

¿Cómo enseñar a tu hijo a distinguir los colores?

El proceso de aprendizaje de los colores es progresivo y se aconseja comenzar por los colores primarios: rojo, amarillo y azul.

Lo más común es comenzar por el color rojo ya que es el primero que llama la atención y se reconoce con mayor facilidad. Para ello, puedes seleccionar y separar objetos que sean de ese color. Indícale que dichos objetos son de ese color, pero también señala otros objetos que son de otro color, colócalos cerca y muéstrale que son de colores diferentes.

Plastilina, una actividad que desarrolla su imaginación
Existen muchas actividades para enseñar a un niño a distinguir los colores

Puedes hacer distintas actividades con los objetos de color rojo. Además, vestirse también de ese color servirá de ayuda. Siempre que tengas oportunidad, puedes nombrar el color y pedirle que lo repita. Tras un corto período, el pequeño lo habrá incorporando a su vocabulario.

Si tienes bloques rojos, pueden hacer una construcción de ese color. Cuando veas que ya se ha familiarizado lo suficiente con ese color, puedes pasar al siguiente. No olvides cada cierto tiempo recordar los colores ya trabajados para reforzarlo.

Es normal que, a veces, el niño confunda los colores. Pero, no te preocupes, puesto que es parte del proceso de aprendizaje y de la fijación de un nuevo conocimiento. Además, debes tener en consideración que cada niño tiene sus tiempos, por lo que el proceso de aprendizaje puede ser distinto de un niño a otro.

Es importante no olvidarse de nombrar los colores siempre que se tenga la oportunidad, es una manera de reforzar lo aprendido de una manera entretenida. Un buen ejercicio es pedirle que te traiga determinados objetos indicándole su color.

Te mostramos también una lista de juegos y juguetes para aprender los colores con facilidad y otras actividades que te ayudarán en este proceso:

Veo, veo

¿Quién no recuerda haber jugado al Veo, Veo? Un juego muy sencillo y de toda la vida que se convertirá en un recurso muy importante para practicar con tu hijo. Permítenos recordar como es el procedimiento:

  • Veo, veo
  • ¿Qué ves?
  • Una cosita
  • ¿Y qué cosita es?
  • Es de color…

Una vez que se indica el color, el niño debe buscar en el entorno el objeto de ese color.

Con este juego se puede estimular la atención hacia lo que les rodea, comprobar si el niño entiende el nombre del color y además, ampliar el vocabulario pidiéndole que nombre el objeto. Parece un juego sin importancia, pero trabaja muchos aspectos a la vez. Una variante de este juego es colocar frente al niño, diferentes objetos de varios colores y pedirle que encuentre los de un determinado color y que finalmente nombre el objeto.

Canciones para aprender los colores

Hay muchos tipos de canciones que pueden usarse como refuerzo del aprendizaje de los colores.

Niña cantando los colores
Se pueden reforzar los conocimientos aprendidos a través de canciones

Algunas, son las llamadas canciones acumulativas que trabajan directamente sobre la memoria del niño. En este caso, los colores se irán acumulando a medida que avanza la canción. Existen otro tipo de canciones donde el adulto canta una frase al estilo de “de qué color es…” y el niño responde con otra frase donde verbaliza el color: “es de color …”.

Para finalizar, también podemos encontrar canciones de una sola estrofa que cuentan lo que le pasó, por ejemplo, a un globo, en la cual se le puede ir cambiando el color a dicho globo, cada vez que se le canta.

Fichas

Las fichas son un recurso visual fundamental para aprender los colores. Se pueden crear en casa con imágenes de objetos que tengan un mismo color.

Por ejemplo: en la ficha del color amarillo pueden estar los siguientes elementos: el sol, una banana, un pollito y una flor. En la ficha de color rojo: un tomate, una pelota, un corazón y la señal de stop.

Además, también se puede aprovechar la oportunidad para iniciar al niño en el aprendizaje de las letras a la vez que está aprendiendo los colores. Fichas como la siguiente permiten trabajar ambos campos a la vez:

Ficha de trabajo para niños

De este modo, se crearán diferentes fichas conteniendo cada una un solo color. En internet encontrarás muchos ejemplos de fichas que pueden crearse. En algunos casos, las podrás descargar e imprimir para que el niño las pueda pintar.

Vídeos

Los videos son un recurso visual excelente para el aprendizaje de diferentes temas, en el caso que nos ocupa, los colores. En internet encontrarás una gran variedad de videos educativos que estimulan el aprendizaje de los colores.

Son videos que están dirigidos a una edad determinada, por lo que su nivel de dificultad se encuentra calificado de acuerdo a lo que la edad le permite reconocer y aprender.

En los videos también encontrarás canciones que refuercen este aprendizaje, personajes animados, paisajes naturales, animales y mucho más.

En conclusión, estimular el aprendizaje de tu hijo respecto a los colores es una experiencia divertida que se comparte en familia, sobre todo porque es un tema que no está exclusivamente en los libros sino que se puede trabajar con los elementos cotidianos que el niño utiliza a diario. Llegar a diferenciar los colores es un desafío que contribuirá a tener un mayor conocimiento del mundo en el que vive.

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